Cosas curiosas del blackjack

Como bien se dice, el black jack es uno de los juegos que reviste el mayor nivel de clase y elegancia de todos los del espectro de los casinos y es por esto que no resulta para nada extraño que muchos grandes personajes de la historia reciente hayan dejado su huella por las mesas de éste fascinante juego de naipes. Sin dudas serán muchos los lectores de éste espacio que recuerden a aquel conocido personaje de animaciones japonesas que llevaba en honor al juego el nombre de "Black Jack". Si nos remontamos en la historia, encontramos, en los suelos polvorientos del lejano oeste de los Estados Unidos una interesante anécdota que involucra a dos relevantes personajes de la cultura Folklórica de aquel país, Johnny Ringo y Doc Holliday. Cuenta la historia que Ringo venía atravesando una muy importante racha de buena suerte en el Black Jack en la cual habría llegado a ganar una sustancial suma de 11.000 dólares, una suma más que importante para la época en la que vivían. Ésta racha fué la principal causante de la decisión de Ringo de retar a Holliday en una partida de poker a tener lugar en la ciudad leyenda de Tombstone, en el recordado y entrañable Saloon del Crystal Palace. Como vaticinaban los pronósticos y a pesar del inusitado acceso de suerte de Ringo, Doc Holliday venció con facilidad a su retador en una intensa partida que por muy poco no terminó en un incidente con armas de fuego. Cuando se calmaron las aguas y descendió la temperatura, el ganador, ya en privado le sugirió a Ringo, medio alardeando y medio de buena fé que retornara a su juego originario. Ringo, lejos de de ofenderse, cosa que perfectamente podría haber hecho, le hizo caso a su rival y retornó a las mesas de Black Jack, donde lejos de disminuir su suerte, la retomó llegando a ganar ésta vez hasta 7.000 dólares en premios. Por otro lado, encontramos entre los datos curiosos de éste juego, al querido y sensacional cantante Estadounidense Frank Sinatra y su grupo de músicos (D. Martín, S. Davis Jr., P. Lawford y A. Dickinson) conocidos en conjunto como Rat Pack quienes hartos y cansados de ser derrotados por un tallador, decidieron concurrir todos juntos y en compañía del cantante. Dispuestos en la mesa, el grupo de músicos se abocó al juego con la única consigna de batir al tallador, reconocido por su incomparable buena suerte. Tanto fue así que Sinatra y su Rat Pack pasaron una buena cantidad de horas sentados a la mesa del repartidor sin lograr nada más que una derrota absoluta. Amargados por la derrota, pero a su vez fascinados por la capacidad de dicho Crupier para el juego, Sinatra se fué a su casa y volvió a los escenarios con el rostro de éste caballero rondando en su cabeza. Tiempo después, La Voz decidió volver a la mesa de éste genial repartidor y le ofreció en persona, un contrato para trabajar en uno de sus casinos. El repartidor aceptó la tentadora oferta y hasta el día de su retiro jamás fue desbancado por jugador alguno que se le haya enfrentado.

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